Motivación: Año nuevo, vida nueva.

2019-01-09 10:57:10 

Por: Luis Rodríguez – Entrenador personal de FITFITUP

Llevas semanas pensándolo, incluso diciéndolo a los cuatro vientos: “Año nuevo vida nueva”, “Ahora sí que sí”, “Este año me apunto al “gym y empiezo a cuidarme”… Pues ha llegado el momento. ¡Vamos a por ello!

Si tu propósito de año nuevo es mejorar tu condición física, ponerte en forma, adelgazar o empezar a comer mejor, debes saber que el éxito, en gran medida, va a depender de tu motivación.

La motivación, por definición, siempre existe. No se puede no estar motivado.

Pongamos un ejemplo. Puedes estar muy motivado para entrenar o por estar en el sofá todas las tardes al salir del trabajo. Evidentemente si tu motivación por quedarte en el sofá es mayor que la de entrenar, no te permitirá conseguir tu objetivo de ponerte en forma.

Tus motivaciones están siempre ahí, digamos en constante conflicto, tratando de cobrar la mayor importancia y apoderarse de tus conductas.

Pero tranquilo, esto es algo que puedes conseguir controlar, entendiendo como funciona y aprendiendo a dirigir tu motivación hacia la dirección que quieres.

Existen dos tipos de motivación, dos maneras de obtener refuerzo para mantener las conductas orientadas a una meta y las vamos a resumir muy brevemente:

  • La motivación Extrínseca, centra la recompensa en agentes externos que en muchos casos no dependen del todo de ti. Por ejemplo un premio, una recompensa económica, reconocimiento social, etc.
  • La motivación Intrínseca es más fácil de controlar ya que consiste en obtener gratificación o autosatisfacción por la propia tarea.

Entender esto y saber gestionarlo es clave ya que la motivación extrínseca centra los refuerzos en el éxito de la tarea, eso quiere decir que si consigues el premio, por ejemplo ganar una competición, conseguir el six pack o bajar cinco kilos, estarás motivado para continuar trabajando en esa dirección.

Obtener refuerzos a través de este tipo de motivación puede ser útil en situaciones o momentos en los que se necesita un empuje extra, pero es un arma de doble filo ya que puede acabar disminuyendo la motivación intrínseca haciendo que lo único que te interese sea obtener el premio. Esto acabará alejándote de tu objetivo, siendo el premio el nuevo objetivo principal.

La motivación intrínseca, con independencia del éxito, permite obtener satisfacción por el propio desarrollo de la tarea. Esto la convierte en un reforzador más poderoso y consistente en el tiempo ya que si te gusta la tarea y disfrutas de ella es más fácil que sin darte cuenta acabes consiguiendo un objetivo largoplacista.

Y esa es la clave de todo esto. Adelgazar, por ejemplo, es un objetivo a largo plazo y necesita hábito y adherencia. Esto te lo da la motivación intrínseca como base, pudiendo recurrir a algo de motivación extrínseca en momentos puntuales.

Porque ir a cenar una pizza familiar entera para tí como premio por haber entrenado, o comerte un paquete de galletas después de varios días controlando las calorías que ingieres, puede ser motivador. Pero… ¿Hasta qué punto ese tipo de regalos en forma de atracón van en línea con el objetivo? ¿No decíamos que la clave es el hábito y la adherencia? Quizás sea más interesante dejar de usar esos recursos (motivación extrínseca) e incluir alguna galleta o porción de pizza en nuestra dieta sin que sea un premio. ¿No crees?

La motivación, por fuerte que sea hacia la tarea debe ser revisada con frecuencia, siendo conocedor de cuáles son tus refuerzos intrínsecos y no olvidarte de disfrutar de ellos, aunque sean pequeños.

Por ejemplo, para adelgazar debes comer menos de lo que gastas cada día, priorizar comida real, evitar o reducir drásticamente el consumo de azúcar y alcohol, entrenar, moverte más… Todo esto no sirve si lo haces solo un día, tendrán que pasar semanas, incluso meses de disciplina hasta que empieces a conseguir tus objetivos.

Por eso es fundamental que tus premios sean pequeños y constantes, basados en el refuerzo de la propia tarea. Algunos de estos pequeños premios pueden ser las sensaciones positivas de la mejora de tu condición física, fotos o mediciones que vas haciendo y te muestran el progreso, mejoras en el rendimiento de tu entrenamiento (más repeticiones, menos descanso, más velocidad…) como decía en otro de mis artículos en el que explicaba más a fondo la gestión de objetivos, pequeñas metas, grandes resultados.

Espero que este artículo te haya permitido reflexionar, tomar conciencia y poder enfocarte con mayor motivación a tus objetivos de este año nuevo.

Desde FITFITUP estamos seguros de que este será tu año y conseguirás tus propósitos. Si te ha gustado el artículo puedes suscribirte en nuestra lista de correo para estar informado de nuestras publicaciones de este blog.

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¡Feliz año nuevo y mucha motivación hacia tus metas!