Locus de control

2019-03-06 09:10:59 

Por: Luis Rodríguez – Entrenador personal de FITFITUP

Hoy quiero hablaros de un tópico de la psicología, el “locus de control“.

Un concepto muy interesante sobre el que vamos a reflexionar a lo largo de este artículo, con la intención de entender mejor cómo atribuimos el agente causal de las cosas que nos pasan en la vida.

Este término fue acuñado por primera vez en 1966 por Julian Rotter en su “teoría del aprendizaje social.”

Resumiendo de manera extrema, y yendo directos a lo que nos ocupa, la teoría del aprendizaje social nos viene a decir que para las personas es sumamente importante la sensación de control o no control acerca de los sucesos que acontecen en sus vidas.

Así pues si una persona cree que el resultado obtenido de su esfuerzo es contingente a su conducta, estará realizando una atribución de locus de control interno.

Si por el contrario, una persona cree que el resultado de sus conductas no depende de su esfuerzo, que el éxito o fracaso es algo aleatorio o depende más bien de la suerte, está realizando una atribución de locus de control externo.

La importancia de este concepto reside en que si una persona cree que no tiene el control, que lo que le ocurre no depende de ella, y que no puede hacer nada para cambiarlo, su autorrealización, autoconcepto, autoestima y en general su desarrollo personal pueden verse seriamente afectados.

El locus de control externo presente de manera recurrente puede acabar convirtiéndose en indefensión aprendida, es decir, “no hago nada porque de nada vale lo que haga”.

La indefensión aprendida lleva a las personas a no defenderse o salir de situaciones aversivas. No defensa, no enfrentamiento. Esta conducta puede terminar causando trastornos más serios como depresión y ansiedad.

Nadie hace atribuciones 100% internas o externas. Este concepto se presenta como un continuo donde cada individuo estará dispuesto más o menos cerca de cada uno de sus polos.

Evidentemente una persona que atribuye enteramente todo lo que le ocurre a causas personales no estará siento realista en su visión de la realidad, por lo tanto, aunque el locus de control interno se postula como un mejor estilo de atribución causal, en muchas circunstancias también debemos ser capaces de entender que hay cosas que nos ocurren que no podemos controlar y que no dependen de lo que nosotros hagamos.

Dentro de ese continuo las personas con mayor presencia de locus de control interno presentan claras ventajas de adaptación junto a estilos de vida más plenos y sanos:

  • Son responsables de sus acciones.
  • Poseen más autodeterminación.
  • Alto sentimiento de autoeficacia y autoconfianza.
  • Son seguros y decididos.
  • Suelen ser más felices e independientes.
  • Suelen conseguir más éxito en el ámbito laboral.

Los individuos muy polarizados en el locus de control externo:

  • Atribuyen a la suerte, el destino, las circunstancias o a otros por sus éxitos.
  • No creen que puedan cambiar las situaciones adversas.
  • Son más propensos a sufrir indefensión aprendida.
  • Son más infelices.
  • Suelen ser menos exitosos en el ámbito laboral.

En conclusión, decántate por un locus de control interno, siendo responsable de tus conductas, acepta tanto tus éxitos como fracasos, aprendiendo de ambos.

Recuerda que la felicidad no es un objetivo a alcanzar sino un estado, la manera en que recorres el camino.

Entiende que a veces hay cosas que no son controlables, pero hasta en estas cosas, en estas situaciones también puedes elegir la manera de responder y afrontar la situación. Llorar si estás triste o frustrado o alegrarte por lo aprendido pueden ser síntoma de una buena inteligencia emocional y un correcto Locus de control.

¡FELIZ SEMANA!