La hipertrofia muscular

2018-04-25 18:17:33 

Por: Luis Rodríguez – Entrenador personal de FITFITUP – Licenciado en Psicología.

La Hipertrofia muscular, por definición, es el proceso de crecimiento de las células musculares. Crecimiento sin división celular. Acrecentamiento, en consecuencia, de las fibras musculares que desemboca y a su vez es consecuencia de un aumento de la fuerza y la efectividad para mover cargas.

En las últimas décadas, fruto en gran medida de la influencia del fisicoculturismo Americano y del Noreste europeo, muchos jóvenes se sumergen en un proceso de crecimiento muscular cuyo único objetivo, en demasiados casos, es mejorar la apariencia física, basándose en superfluos cánones o estereotipos de belleza. Sin embargo, la hipertrofia muscular puede ser un proceso natural muy útil cuando se ejecuta de forma saludable, controlada y orientada a objetivos deportivos.

La ganancia de masa muscular en casos como recuperación de lesiones, deportes cuya exigencia es la fuerza máxima (rugby, boxeo, piragüismo, lanzamiento de peso…) prevenir lesiones o para mejorar la calidad de vida de personas mayores en procesos degenerativos
como la pérdida de densidad ósea.

¿La hipertrofia es buena o mala?

La polémica despertada sobre la hipertrofia; es buena o mala, saludable o perjudicial para la salud, útil o sin sentido… nos hace reflexionar y darnos cuenta de que al igual que muchos otros ejemplos de vida, la clave está en la medida y el cómo. En mi opinión la base de este proceso no solo es útil y está justificada, sino que es un proceso fascinante de adaptación anatómica en el que se modifica la magnitud muscular para adaptarnos a las necesidades y exigencias que nuestro estilo de vida presenta. La correcta gestión de este proceso es la que determinará su justificación.

Bajo el alegato saludable y orientado a objetivos positivos la hipertrofia es un proceso aparentemente sencillo, pero lleno de matices técnicos que ha de ser controlado y supervisado por un profesional. Un esfuerzo máximo que se presenta de forma regular, rutinaria y reiterativo pone en marcha el proceso. El éxito, dependerá de muchos factores. He aquí algunas claves.

La técnica.

Como bien decía una marca de neumáticos en una de sus más brillantes campañas de marketing, “La potencia sin control no sirve de nada”. El alto umbral de fuerza que requiere hacer ocho repeticiones en un press banca, no solo es más provechoso cuando cierras escápulas para aislar el pecho del hombro, si aprietas el abdomen, localizas conscientemente tus pectorales… sino que este tipo de ejercicios pueden ser peligrosos para tus articulaciones, huesos y tendones, incluso para las fibras musculares implicadas.

Mantener las rodillas alineadas con las puntas de los pies, no bajar más de ángulo recto, estirar el torso y desplazar la cadera hacia atrás son elementos a tener siempre en cuenta al ejecutar correctamente una sentadilla.

Evitar bloqueos articulares, mantener la espalda recta, no sobrepasar ciertos rangos de movimiento… “son tantas cosas de las que tengo que estar pendiente” protestan muchas veces mis entrenados. Efectivamente son muchos aspectos a tener en cuenta, sin embargo, dado que esto se produce en un engranaje de automatización psicomotriz, aprender estos aspectos técnicos te ayudará a conseguir más rápido tus objetivos y podrás mantener los
resultados en el tiempo, a través de la prevención de lesiones.

La nutrición.

La nutrición es el segundo factor fundamental a tener en cuenta, explicado de una forma simple y descriptiva, cuando tu entrenamiento está orientado a la hipertrofia muscular, trabajas con cargas elevadas, fuerza máxima, llegando en muchos casos al fallo muscular.

Esto hace que tus fibras musculares sufran “microroturas”. La regeneración de dichas fibras se produce a partir de cadenas de aminoácidos, fuente que esencialmente se haya en la proteína (determínate en este proceso). Si tu organismo metaboliza este macronutriente tus fibras pasarán del catabolismo al fortalecimiento, haciéndose más grandes, fuertes y resistentes.

Si bien tus células musculares se fortalecen y aumentan su tamaño, para iniciar y mantener este mecanismo has de disponer de un buen combustible, y los hidratos de carbono son la moneda de cambio, ya que te facilitarán la energía para entrenar duro y desarrollar un alto nivel de fuerza.

En el ámbito deportivo profesional, la utilidad de la hipertrofia es incuestionable.

Pero actualmente existen muchos mitos y falsas creencias en torno a este tema, promovidos por estereotipos y formas de belleza imposibles, anti naturales y artificiales alimentadas con sustancias anabólicas que ponen en riesgo la salud física y psicológica de quien las consume y su entorno. Los cambios físicos que pueden producir estos fármacos no solo puede acarrear consecuencias físicas negativas (cirrosis, ginecomastia, impotencia, infertilidad,…incluso cardiopatías y procesos tumorales) sino también psicológicas (adicción, distorsión de la imagen, trastornos de la alimentación, vigorexia…).

Desde mi posición e influencia siempre trato de transmitir la simbiosis entre deporte y salud, y rehúso la práctica deportiva insalubre. A modo de factor de protección y prevención de trastornos asociados ten siempre presente que los cambios físicos son consecuencia del deporte que practicas, y en un contexto de funcionalidad y crecimiento personal no tiene cabida preocuparse únicamente por los cambios físicos que produce. El deporte puede ser la herramienta que te lleve a mejorar tu físico, pero no pierdas nunca los valores lúdicos, de aprendizaje, superación… que el deporte te brinda.

2018-04-25T20:46:00+00:00

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