En busca de la felicidad

2019-02-13 08:41:41 

Por: Luis Rodríguez – Entrenador personal de FITFITUP

Al final, por mucho que hagas, por mucho que te preocupes, por mas que no pares de darle vueltas todo puede dar un giro inesperado y nada de lo que hayas pensado, planificado o imaginado importará.

Esta semana quiero llevaros mediante una reflexión a un lugar donde normalmente no vais, donde ni yo mismo suelo indagar, pero está ahí y es más importante de lo que creemos.

Nos pasamos la vida buscando la felicidad, la realización profesional y el reconocimiento social,

sin embargo buscamos en el lugar inadecuado ya que tendemos a buscar todo esto fuera, cuando realmente es algo que tenemos dentro.

Vale, reconozco que esto suena ya un poco requemado, a frase de foto de instagram mirando al horizonte, sin embargo estoy seguro que un porcentaje muy elevado de las personas que estáis leyendo esto no habéis dado gracias por nada de lo verdaderamente importante que hoy os ha ocurrido.

Os habéis levantado esta mañana. Esto es. Esto merece unas gracias muy grandes… ¡Enormes!

No se si me sigues, analicemos un poco más tu día.

Has desayunado y tomado un café, que además has podido preparar en apenas dos minutos. GRACIAS

Te has vestido, y no sabías muy bien qué ponerte. GRACIAS

Has salido de casa y no llovía, hacía sol y ni gota de viento. GRACIAS. “¡Hacía frío!” Suena por ahí… si te vestiste, insisto. GRACIAS.

Fuiste en coche a trabajar, o en autobús, o en metro, o mejor aún, caminando. GRACIAS.

Te cruzaste con una niña que te sacó la lengua y se rió. GRACIAS.

Llegaste al trabajo y alguien dijo buenos días. Y otro más. Muchos buenos días te recibieron al llegar. GRACIAS.

Había calefacción, como cada día. Ya no hacía frío como el de la calle (que sonaba por ahí). GRACIAS.

Volviste a comer algo. GRACIAS. Pudiste expresar tu opinión. GRACIAS. Reíste con alguna broma que escuchaste. GRACIAS…

Viste cosas, oíste cosas, pensaste cosas, tocaste cosas… a lo largo de día hiciste tantas cosas, sin embargo no dijiste en ningún momento gracias, sino más bien, “pff que sueño”, “como quema el café”, “Jope no encuentro los calcetines negros ni la camisa de rayas azules, llegaré tarde”, “vaya rollo el metro, como tarda siempre”, “pff otra vez atasco”, “que frío”, “que rollo aquí sin poder salir del trabajo” y ni siquiera viste a la niña sacarte la lengua.

Si esto te resuena, estas mirando de manera incorrecta a tu felicidad.

Nos pasamos la vida mirando tan hacia delante que nos perdemos todas estas cosas, que no las disfrutamos, no las valoramos y por supuesto no nos hacen felices.

Que responderías a estas pregunta: ¿Cuándo serás feliz?

¿Cuando acabes la carrera? o ¿Cuando encuentres un trabajo de lo que has estudiado?

¿Cuando tengas una casa? o ¿Cuando esté pagada la casa?

¿Cuando te enamores? o ¿Cuando lleves 10 años enamorado?

¿Cuando tengas hijos? o ¿Cuando sean mas mayores para volver a tener tiempo?

La respuesta es mucho más simple y corta. Cuando des gracias. No hace falta que lo digas, sino que lo sientas. Serás feliz cuando sientas, y para sentir hay que vivir el momento presente y aunque parece simple, resulta complicado porque vivimos en un mundo lleno de maquillaje, filtros e ideas impostadas.

Si buscas ser feliz, debes sentir, dar gracias. Mira hacia dentro. Mira más cerca. Mira justo ahí, en “ahora”.

Feliz semana llena de gracias. 🙂